La imaginación compasiva de Bassem Al-Nabriss

Updated: Feb 19, 2019

«Poeta y periodista, Bassem Al-Nabriss acumuló cinco años en prisiones de Israel. Al volver a su casa en Gaza, su periodismo crítico con el régimen de Hamas tuvo graves consecuencias, hasta le pusieron una bomba en casa. La ciudad de Barcelona y PEN Català lo recibieron en 2010 dentro del programa ‘Escritor Acogido’ de la red internacional ICORN. En 2018 publicó un libro rotundo de microrelatos y estampas de la vida con el título La camisa blanca y otros cuentos

'La camisa blanca y otros cuentos', de Bassem Al-Nabriss.

En el microcuento Melanconia, Bassem narra la mirada de un hombre derrotado a quien la belleza de los cuerpos jóvenes en la playa donde pasa la noche lo deprime todavía más. Por la mañana, cuando se va paseando, le invitan a jugar a la petanca y eso hace que, de repente, se sienta acogido por los vecinos de la ciudad. Pero tanta cordialidad no hace más que recordarle que es un desarraigado y eso le hunde todavía más en la melancolía. Uno tras otro, sus cuentos brevísimos de personas marginales, escritos de forma muy desnuda, construyen una imagen extraordinaria de Barcelona desde los ojos de un refugiado. 


Cuando Wisława Szymborska recibió el premio Nobel de la Paz en 1996, el New York Times Magazine envió el poeta norteamericano Edward Hirsch a Cracovia para entrevistarla. Hirsh era amigo de otro gran poeta de Cracovia, Adam Zagajewski, a quien pidió que le acompañara a visitarla. Por el camino, Zagajewski le cantaba las maravillas del barrio entorno a la casa de Szymborska, explicando las historias de los personajes del barrio, los parques por donde habían paseado artistas importantes. Aunque el país salía exhausto de la época comunista y la bella Cracovia había quedado diezmada por el trance, Zagajewski veía en los siglos de historia de aquellas calles todo lo que la ciudad podría haber sido. ¿Era puro deseo? Pero desear apasionadamente una cosa es una forma de hacer que empiece a existir. 

Al publicar la entrevista al New York Times Magazine, Hirsh describió la zona donde vivía Szymborska como ‘proletaria’ e ‘insulsa, sin definición’. Zagajewski se exasperó: Hirsh no había comprendido ni el encanto de los parques ni retenido las historias de los pintores y los artistas que habían cruzado a lo largo de los siglos aquellas calles. Hasta que la exasperación dio paso a la comprensión: eras dos formas de ver la realidad. Zagajewski sabía ver lo que podría haber sido la ciudad si no hubiese sido arrastrada por la fealdad de la ocupación nazi y del régimen comunista. Sabía llenar la brecha de la realidad con historias y fábulas de todo lo que hubiera podido ser y que era todavía posible. A esta mirada, Zagajewski la llama la ‘imaginación compasiva’. 

Bassem Al-Nabriss en la feria del libro de Palma, con el poeta Miquel Àngel Llauger, vicepresidente de PEN Català en las Islas Baleares.

He pensado en ella porque la mirada con que Bassem Al-Nabriss recorre todos los márgenes de la Barcelona que lo acogió es esto: compasiva. Aquí es el exiliado quien se compadece de nosotros e ilumina la ciudad. La primera vez que leí La camisa blanca, yo que conocía su autor, me pareció que todos los personajes del libro eran extranjeros, exiliados, desterrados, refugiados, desarraigados. Hasta que comprendí que era un puro prejuicio mío: nada en los cuentos dice que sus personajes sean todos extranjeros. Al contrario: son descritos de forma tan desnuda que a menudo podrían ser cualquiera de nosotros. 


Cuando me di cuenta de ello empecé a releerlos. Reconocí fácilmente a mi vecino anciano de cuando vivía en el Carrer d’Aragó, la pareja de hermanos que se alternan en el quiosco de la esquina, mi hermano al volante de un taxi, la chica albina que pasea cada día un dóberman negro como el carbón en la plaza Letamendi. Y a mi mismo, que aprovechaba una mañana desocupada para dejarme acoger al juego de la petanca y después los gestos de amistad de los otros jugadores, acogiéndome en mi Barcelona, me hacían sentir completamente "despaisado". 


"Despaisado" y mirado con compasión por un escritor exiliado.»


He puesto el texto anterior entre comillas: lo leí en una mesa redonda de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO que organizaron las ciudades de Cracovia y Katowice en junio de 2018. Al acabar la mesa redonda, el alcalde de Katowice anunció que su ciudad se añadía a la red ICORN y que el año siguiente acogería, como el resto de ciudades de la red, a un escritor al exilio. 


This post is in Spanish:

- Read the post in English.

- Read the post in Catalan.


#AnNabris #UNESCO #ICORN #Polonia #Katowice #Barcelona #PENCatala #Palestina #escritor #acogido #exilio

© 2023. Created with Wix.com by Laia Puig i Espar.  

  • Facebook - White Circle
  • Twitter - White Circle